
Esta segunda parte de Cuentos de Fútbol es presentada y dirigida por Jorge Valdano, donde incluye a autores que no aparecen en le primer volumen y otros que repiten como Mario Benedetti. En esta ocasión me refiero a un cuento que gira sobre la asistencia de Francisco Umbral, autor, a ver jugar a su equipo, Valladolid ante una invitación del controvertido Jesús Gil y Gil, y que a parte del partido va llevando una narración de este a lo largo del mismo con interacciones con diferentes personajes, entre ellos nada mas y nada menos que Camilo José Cela, quién acababa de conseguir el Premio Nóbel de Literatura en 1989 y que en ese partido hizo el saque inicial en dicho partido. Citó algunos pasajes que me parecen muy interesantes del cuento:
“Jugaba el Real Valladolid en el Vicente Calderón, contra el Atlético de Gil, y Gil me invitó al palco de honor, así como a otros vallisoletanos ilustres, lo cual que había invitado también a Miguel Delibes, pero me Miguel me djo por teléfono cómo vas a eso, Pacorris, pero si son unos mantas, los de aquí son unos mantas, y el palco de Gil estaba Marienma y Carril y no sé qué otros vallisoletanos ilustres y panteónicos.
“Cela hacía el saque de honor porque acababa de ganar el Nóbel y en aquellos diás lo hacía todo en España. Y hasta dio una buena patada al balón, que para eso ha sido torero”.
“Llegó Gil rodeado de mujeres, visones, visonazos, barroco de puros, amor y lujo, previamente victorioso: -Vas a ver un partido estentóreo, Umbral, que tú te metes mucho conmigo, pero yo sé que me quieres y lo que me gustaría es que vinieras más por aquí, vas a ver hoy a tus chicos, los del Valladolid, que vienen a sufrir, ya ves qué equipo tengo yo esta temporada, pucelanos a mí, leches”.
“Me fui con Cela a pasear por los pasillos. El estadio, por dentro, parecía una oficina. Hablábamos de Borges, del Nobel de Borges, que estaba claro que no se lo iban a dar. Yo entonces tenía más pasión por Borges. Y la sigo teniendo, pero comprendo que la Academia sueca tenía razón -y la española?-: Borges ha escrito muchas páginas perfectas, pero no tiene un solo libro que se pueda considerar como tal. El auge mundial de Borges, aun sin Nobel, se debe a que sus problemas intelectuales, sus intrigas librescas, sus ciudades metafóricas, no afectan ni preocupan a nadie, ilustran una cultrua decadente y si valeores éticos, como la nuestra. El propio Borges lo dijo: – A mi vida le ha faltado vida y muerte.
‘-!Gooooool…! El Valladolid ha metido su único gol y me lo he perdido.
“Al día siguiente me enteré por lo periódicos de que el Real Valladolid había perdido por 3-1. Como siempre. Y me volvió la punzada morada y joven de aquellos viejos domingos sin novia ni equipo presentable”.
Que interesante es, como menciona Valdano, romper el tabú de la dicotomía del músculo y el pensamiento, cada vez más existe un acercamiento de los “intelectuales” al fútbol ya sea como fenómeno social, deporte de masas, negocio, pasión o moda; esta situación enriquece y fortalece a nuestro querido deporte.
Foto | Portada del libro Cuentos de Fútbol 2














