En nuestra sociedad latinoamericana siempre nos enseñan que el destino no se puede cambiar. Nos dicen, aveces directa y a veces indirectamente, que en el mundo hay personas destinadas para triunfar y personas que nacen para ser vasallos. Y se nos deja en el alma la idea de que ya no se puede cambiar nada.
Pero cuando salen valientes personajes que se rehúsan a obedecer las supuestas reglas del destino, y que quieren construir su propia historia a base de trabajo y mentalidad, esos son ejemplo. Y poco a poco, el mundo del siglo XXI refuerza esa teoría: el mundo es de quien trabaja y busca el éxito. Atrás quedó aquella época en que los afortunados que les caían las cosas del cielo mandaban el mundo.
Esta esperanza es la que necesitamos para que el mundo sea más bello. Puebla e Indios nos están dando esa dosis de heroismo. Esa enseñanza de que todo sueño es posible. En cambio, los grandes del futbol mexicano, que pensaban que con la pura camiseta, con la herencia de su pasado, bastaba, están sumidos en la más vergonzosa de las miserias.
“El Chelis”, como bien dice nuestro compañero Ray Ramos, nos muestra a un hombre entregado y apasionado. Me gusta la pasión. Solo una vez se nace y se vive. Hay que vivir la vida al máximo con pasión y amar con todos los poros de la piel. En este caso, José Luis Sánchez Solá es un amante confeso de los colores del Puebla. Cuando amas, y defiendes a muerte esa creencia, viene el éxito por añadidura. Sus jugadores, le creen, porque Chelis sabe ser líder. Tienen una idea, disfrutan del juego y practican un futbol ofensivo.
Y en el caso de los Indios, demuestran que un equipo es precisamente eso: un equipo. Mientras otros contratan una estrella o dos y todos los jugadores juegan para ellos, los fronterizos basan su éxito en el futbol asociación. Nada de catenaccio. Nada de mezquindad. Al contrario, es un juego alegre, descarado, siempre hacia adelante. Y comulgan con la afición. Están en un cuento de hadas y lo siguen disfrutando. Esa es la clave: disfrutar el futbol, tanto como la vida.
Que bueno que Puebla e Indios demuestran que los supuestos “pobres y olvidados” también tienen derecho a triunfar. Hace semanas los condenaban al infierno. Hoy están paladeando las mieles del paraíso.
Mientras que en Europa siempre ganan los mismos equipos, (eso es aburrido y letal para la esperanza social) lo que sucede con la franja y los juarenzes es reflejo de que si nuestra liga es mediocre como algunos piensan (para mi no es mediocre, sino competitiva. Pero es es mi humilde pensar y quizá me equivoco), por lo menos hay un lugar para las hazañas, para los sueños, para la esperanza
¿Qué sería la vida sin sueños, sin ilusiones?
¡Gracias a Puebla e Indios por darnos esa esperanza! Por enseñarnos, que todos los sueños se pueden cumplir.
















En la pelea por el descenso estaban : Indios, Tigres, Necaxa, Puebla y UAG….
A esta lista de Héroes y agregaría al UAG que tambien peleaba el descenso y esta en la liguilla. si se fijan, ganaron los 3 que peleaban descenso, son un ejemplo a seguir, de fuerza y valentía.
excelente texto!!! me gusto mucho tu punto de vista