Lo dijimos antes del partido, el partido de hoy ante Vélez era una final sin campeón, un partido necesario para que este Boca, que venía mal, golpeado, comenzará a levantar. Y así lo tomaron los jugadores. Once leones que hoy dejaron todo en la cancha, once jugadores que nos volvieron a dar una enorme alegría, una alegría que los Xeneizes necesitabamos como el agua para seguir creyendo en este equipo. Mientras muchos nos daban (y nos dan) por muertos, Boca empezó hoy su resurrección, de la mano de sus máximos ídolos.

Final-vs-velez

Enfrente estuvo Vélez, que junto con Estudiantes, es uno de los conjuntos más sólidos del fútbol argentino. Pero Boca desde el comienzo Caruso Sabiendo que si Vélez ganaba, Basile se iba, los jugadores salieron a responderle y a bancar al DT. Antes del partido los jugadores Xeneizes estaban convencidos de que iban a obtener la victoria ante el último campeón del fútbol argentino.

Como frente a Estudiantes, Boca recibió un duro golpe desde el comienzo: Leandro Caruso, goleador de Vélez, ponía de cabeza el uno a cero, tras un desconcierto defensivo. Sin embargo, a pesar de estar abajo en el marcador, Boca nunca fue menos que el Fortín. Se notaba la diferencia entre el Boca de las fechas pasadas y este de hoy. Con actitud y buen fútbol (por momentos) Boca lo empató gracias a la cabeza de uno de sus ídolos, Sebastián Battaglia. A los 35 minutos Insúa ejecutó un córner que encontró a Battaglia entrando por el corazón del área. Boca se iba al descanso con un resultado que le permitía soñar.

Sin embargo, ya en el segundo tiempo, Boca recibió otro duro golpe desde el vestuario: a los 2 minutos, otra vez Caruso, se convertía en el verdugo de Basile. Parecía complicarse todo aún más para Boca, y en los minutos posteriores no mejoraría la situación. El uruguayo Hernán Rodrigo López se comió un gol abajo del arco, con Abbondanzieri ya casi derrotado.

Para este presente Xeneize parecía imposible darle vuelta el partido a un Vélez sólido en todas sus líneas. Pero de la mano de los ídolos, de nuestros máximos ídolos, Boca dio vuelta el encuentro de manera emocionante. Primero Román, a los 19 minutos, fue el encargado de marcar un golazo, clavándola al ángulo izquierdo de Montoya. Diez minutos después Martín Palermo sentenció la victoria Xeneize con un gol de cabeza desde mitad de cancha, tras un rechazo del arquero del Fortín.

Faltando quince minutos para el final Boca lo ganaba 3 a 2. Distintos sentimientos se vivieron durante esos quince minutos, los más importantes de Boca desde que empezó el ciclo Basile. Era clave la victoria. Y finalmente Collado decidió terminar el encuentro pasados los 47 minutos y, por fin, Boca pudo volver a ganar. Importantísima victoria de Boca, y una muestra de actitud tremenda de un conjunto que estuvo dos veces abajo en el marcador.

Lagrimas y abrazos (como el que se dieron Martín y Román sobre el final del partido, a pesar de lo que digan muchos) por doquier, los que estuvieron en la cancha y los que lo vimos desde casa. Con un gran trabajo de todo el equipo, por sobre todo de Seba, Román y Martín (me gustó mucho la labor de Gaitán), Boca ganó a lo Boca, y nos volvió a emocionar a todos, como hace rato no lo hacía. Una gran alegría para el pueblo Xeneize. El jueves, ante Racing, el equipo deberá confirmar que la victoria de hoy no fue tan solo un oasis dentro del desierto. Hoy permitámonos emocionarnos, festejar esta victoria como un campeonato, aunque tan solo sea el octavo partido del Apertura 2009.

Foto | MuyBoca



  1. Susanna Octubre 6, 2009, 12:25 am |

    que gol de Palermo.
    Y de verdad que necesitaban la victoria… y a quien mas que ganarle al campeón.